Antes de confirmar un pallet revisamos capacidad, tipo de boca y sistema de cierre, para que el envase llegue a tu línea de envasado sin sorpresas. Acá explicamos el orden de los pasos, los tiempos de preparación y los puntos donde conviene definir todo con antelación.
Antes de confirmar un lote conviene dejar claros algunos puntos que suelen generar dudas en la primera compra. No son condiciones ocultas: son definiciones operativas que aplicamos igual para todas las fábricas, sin importar el volumen.
Cómo trabajamos, paso a paso
Primero pedimos capacidad, diámetro de boca y tipo de producto a envasar. Con eso definimos si conviene botella de 500 ml, frasco conservero de boca ancha o una combinación con tapa de aluminio de 38 mm. Sin esa ficha no cotizamos, porque el grosor del vidrio y la junta de sellado cambian según la línea de llenado.
Confirmamos disponibilidad por pallet completo y revisamos el lote de fabricación del vidrio y de las tapas. Cada entrega sale con control de trazabilidad, algo que las fábricas de conservas piden cada vez más seguido para auditorías internas. Si el lote no cierra, avisamos antes de comprometer fecha.
Los envases se acomodan con separadores de cartón corrugado entre capas y film retráctil exterior. Es la parte menos visible del proceso, pero la que evita fisuras en el transporte. Los pedidos mixtos, con botellas y tapas en el mismo pallet, se arman aparte para no mezclar pesos ni alturas.
Coordinamos la salida desde Coronel Oviedo con la ventana horaria que indique la fábrica. La descarga corre por cuenta del comprador, salvo que se acuerde lo contrario al confirmar el pedido. Avisamos el número de pallets y el peso estimado para que el depósito tenga el equipo listo.
Pasados unos días consultamos si el vidrio llegó sin roturas y si el sellado al vacío funcionó como se esperaba en la línea. Cualquier diferencia de medida o de junta se corrige en el siguiente pedido. Preferimos ese ajuste antes que repetir un error de lote en la próxima entrega.